lunes, 21 de abril de 2014

Humanum Entelequium

(Acerca del funcionamiento de la Conciencia y la respuesta a qué es el ser humano)
Por Randolfo Ariostto Jiménez
Ninguna verdad novedosa
Es asimilada con facilidad
R. A. J.
Las siguientes reflexiones giran alrededor del concepto Humanum Entelequium, en buen dominicano, Fantasía Humana, y son el resultado de miles de horas de estudio detenido y minuciosas lecturas. Conceptos usuales como Existencia, Conciencia y Realidad estallarán en fragmentos hasta desaparecer en un maremágnum de palabras reveladoras de verdad, otorgando prominencia a otros de nomenclatura novedosa como Energía Orgánica y Software de la Conciencia. Se procurará explicar el por qué el ser humano, entidad orgánica provista de inteligencia, no es demasiado distinto a un virus en su sentido desmitificado de realidad. Si se elaborara un top histórico, arqueológico o científico en busca de un error tan último por su sentido universal, del que se desprende todo otro error, sin temor a engaño resaltaría el de Humanum Entelequium, esa falsa presunción de Humanidad, e ilusorios estados de Existencia, Realidad  y Conciencia que se pretende iluminar en lo adelante.
Expresiones frecuentes en el ámbito literario como La realidad imita a la ficción, podrían no resultar tan literarias como se ha venido conjeturando. La posibilidad de que este mundo, una vez transgredido, solo arrojase un montón de símbolos parsimoniosamente organizados en códigos, podría comenzar a fulgurar en el intelecto humano.
Resúmenes documentales como The Big History, La Gran Historia, transmitido por History Chanell en los sistemas de cable, permiten a millones de seres humanos aprender que el agua de la tierra llegó en viajes interplanetarios al dorso de meteoritos y cometas, lo mismo que las primeras bacterias, antecesoras de la vida orgánica. La vida: plantas, animales y seres humanos sin distinción de razas, como señala el documental, proviene de una bacteria común, de un mismo ADN y un mismo gen2, multiplicado en consonancia con su necesidad de pervivir, desarrollarse, ¿como un virus?, que aniquila, reproduce, muta o perece en función de sus procesos evolutivos; captando imágenes neuronales que posibilitarán la transmisión de información a través de siglos, milenios; creando características definitorias, razas, organismos pluricelulares, materia orgánica e inorgánica superviviente del clima, medioambiente, cataclismos naturales, lluvias de meteoros, impactos colosales de masas cósmicas, como el planeta que dio origen a la luna tras estrellarse con la tierra3, etc. Vasta información almacenada en millones de, ¿Gigabytes químicos?, neuronas cerebrales, conductos nerviosos; creando hábitos forjadores de caracteres, que definirán la conducta y el modo en que las criaturas perciben la realidad.
El ADN y las partículas genéticas de la materia orgánica, y la inorgánica, constituyen almacenes poderosos provistos de capacidad para generar y desarrollar lecturas de sí mismas mediante la comparación de datos e influyendo en el desarrollo humano coadyuvadas por factores como el sol, el agua, proteínas y minerales, explosiones y choques de Supernovas, Big Bang, etc. Partiendo de que millones de cerebros accesaron a las herramientas rudimentarias que crearían el Software de la Conciencia, el Ente Humano cuenta con suficiente información que someter a análisis y extraerles conclusiones, lo que quizá constituya el propósito último del presente ensayo.
A la luz de investigaciones recientes4, el genoma humano semeja un extenso sembradío en el que restan por sembrar millones de hectáreas. El ADN del ser humano no dista demasiado del resto de seres vivientes del planeta. La vieja red que enlazaba la existencia del universo ha conquistado actualidad científica y el ser humano, quiéralo o no, expulsado del Centro del Inicio, recorre el porvenir hacia un punto dirigido, cuasi al azar, del espectro cósmico. Aquello que da origen a la Existencia Humana proviene del Gran Boom, de un punto común, nebulosa de energía, presión molecular, partimientos en gestión de nuevas y diferentes formas de organismos. Fusiones sorprendentes, por extrañas e inesperadas al ojo humano, luego revalidadas por las ciencias, surgieron de la vorágine del caos con un solo aparente propósito: mutar y adaptarse para volver a mutar y adaptarse. El siguiente ensayo persigue entre otras metas explicar de qué modo el orden universal responde a un simple código binario en el que mutar equivale a (1) uno, y adaptarse equivale a (0) cero. Este código primario no solo constituye la clave de la vida, sino la causal directa de lo que se ha dado a llamar Conciencia, ese sentido de existencia singular que sostiene la idea de humanidad.
Como todo, desde y antes del Big Bang, la existencia no se detiene, aun al morir el cuerpo humano continúa un dilatado proceso de transformaciones que algunos empecinados con este sistema de vida llaman descomposición y que no pasa de ser una lectura de procesos inconclusos de mutaciones genéticas5. El cerebro humano responde al estrés6, y al trabajo, bajo los mismos códigos que el resto del cuerpo en general: Adaptación y Mutación, aunque esto no explica de suyo la existencia de la Conciencia Humana, habrá que entrar en materia.
¿Qué es la conciencia? Se acudirá al método popperiano7 para explicarlo estableciendo en primer término qué no es: no es un ente espiritual, bacteria, en el sentido de intruso externo, la voz de Dios, el hebreo; no es inmaterial, ni programa pregrabado en otra dimensión, no es el alma del hombre, ni un código de una raza extraterrestre superior, en el sentido de inteligencia superior detrás del mapa. Cada una de estas negaciones encuentra sustentación en el funcionamiento material y orgánico, con funciones específicas y sectorizadas, del cerebro humano, ese gran ordenador donde se entiende radica la Conciencia. Pero ¿Qué es la conciencia? Puede que se explique a partir de razonar qué la hace ser lo que es, esa voz interior al parecer independiente, que obliga al ser humano a pensar su pasado, presente y futuro; autocrítica, defensora de la seguridad emocional, juzgando qué es correcto y qué no lo es. Ese Yo interior en cuyo último receptáculo se entrona, como superhéroe de ficción, el Súper yo. ¿Cómo puede dialogar con el ser humano como parte intrínseca de él y parecer independiente? Lo primero a tenerse en cuenta es que cada conciencia domina un idioma aprendido por el ser humano que la posee, lo que remontará el presente estudio al pasado; al origen del lenguaje humano, cuando el ser humano se apropió de símbolos que le ayudarían a explicarse durante la caza, la guerra, la siembra, las migraciones, en tanto surgían vocales, y de un modo parecido al sistema binario de adaptación y mutación, respecto a la realidad circundante, ambas realidades, pasada y presente, quedaban registradas en el ADN; creando nuevas lecturas y campos genéticos que le servirán para apertrecharse mejor a las mutaciones y adaptaciones del mañana. Millones de símbolos, códigos, idiomas cuyas claves el ser humano atesoraría. El ADN y el Gen Humano no solo almacenan información sino que la someten al mismo proceso de Adaptación y Mutación que prohíja la vida en su sentido más desarrollado: el pensamiento. Sujeto a estas dos simples leyes, millones de gigabytes de información genética actúan con un propósito en común, el proceso que le prolonga la vida. Utilizando cuanto código secundario interpreta, produce, organiza y almacena para preservarse como un virus cualquiera, como un gen, como una polilla, parásito o bacteria. Esa voz, no es tal voz sino el resultado de un intenso ejercicio de adaptación y mutación servido de la tecnología necesaria para prosperar. Si se piensa con detenimiento, nada tiene de extraño que el mecanismo de defensa y evolución del ser humano acceda a todas sus bases de datos disponibles para comunicarse con el hombre ya que ese mecanismo hizo posible la existencia de la criatura humana. De ahí la independencia aparente de la Conciencia. El mismo orden en que adquieren preeminencia los pensamientos, reflejan un ejercicio súper desarrollado de adaptación y mutación.  
El aparato cerebral construye ideas, conceptos, imágenes a partir de percepciones a modo de asociaciones de imágenes y produce “mapas de Pensamientos” mediante encadenamientos silogísticos e inferencias. La inferencia ejerce una función de selección o rechazo a medida que el cerebro atrae vibraciones que son percibidas en agrupación con efectos visuales, sonoros, gustativos, táctiles, olfativos y silogísticos; como una esponja dedicada a formar mapas de pensamientos una y otra vez sucesivamente. Cada mapa busca robustecerse atrayendo para sí cuantas ideas o imágenes le resulten interesantes en función de que coadyuven o no a la pervivencia o transformación de Sí respecto al medio circundante. Estos mapas son incontables e infinitos en el sentido de que siempre están en formación o transformación, muchos se unen a otro mayor y se desarrollan hasta formar un pensamiento imperante, carácter y/o personalidad que ejerce control sobre miríadas de mapas de pensamientos o adquirir dimensiones de Conciencia.
El aparato cerebral cumple la responsabilidad de producir descargas vibrátiles que asocian el medio con las imágenes. Imágenes y silogismos son descodificados a partir de la preponderancia de los mapas de pensamientos con cierto grado de empatía hacia las vibraciones emitidas. La Conciencia no es estática sino que trabaja para empoderarse de nuevos mapas de pensamientos y lucha por repeler a otros mapas de pensamientos inoportunos que permanecen en pugna por erigirse con el control mental.
 La Conciencia se nutre de todo lo que le resulta “familiar y/o repelente” aumentando su campo de asociación de pensamientos; nuevas ideas o conceptos pueden ser asimiladas en la medida que vienen asociadas a imágenes empáticas (re)cognoscibles o desconocidas. Un pensamiento nuevo no aparecerá por sí solo y siempre vendrá condicionado a un referente peculiar de interés.
Si la Conciencia se ve enfrentada a una variedad de impulsos nerviosos que le atraigan de modo simultáneo, se comporta como un glotón frente a una mesa provista de disímiles manjares, se excitará, procesará los niveles de empatía en una rápida valoración de utilidades y, considerando que debe injerirlos todos, procesará por orden de empatía uno y otro hasta no descartar ninguno. Distintos mapas de pensamientos pueden coincidir en atraer para sí un mismo tipo de vibraciones siempre que en ellos impere diferencias insalvables como un modo de mantenerse aislados, siempre que el mayor de estos se quede con las vibraciones fuertes, redirigiendo los remanentes de menor empatía para otro pensamiento. El cerebro es el hardware y el sentido de la inferencia, esto es, el código binario de Adaptación y Mutación, es el software, la Conciencia.
Las fijaciones de ideas negativas pueden resultar a este respecto peligrosas, tanto por formar parte del pensamiento, lo que acarrearía grandes dificultades al momento de desplazarlas de la Conciencia, como si formara parte de un pensamiento subsidiario, permaneciendo aparentemente oculta en la personalidad pero realizando ataques ¨soterrados¨ que provocarían crisis. La persistencia de imágenes negativas en distintos campos de pensamientos, la incidencia en determinado campo en proporción al cúmulo de estos impulsos nerviosos, o la propensión de la Conciencia a atraer estos impulsos provocarán crisis que en ocasiones pueden ser producidas por deficiencias en el aparato cerebral ¨hardware¨ o por vibraciones negativas del medio circundante.
 La calidad de imágenes o conceptos que forman nuestra Conciencia es determinante para formar una personalidad agradable, de otro modo, necesitaremos abastecer otro campo mental ayudándole a empoderarse de nuevas ideas. Se precisará fortalecer el otro campo de pensamiento hasta darle estatura de Conciencia para que atraiga vibraciones beneficiosas a la personalidad mental del aparato humano.  Si la Conciencia se encuentra abastecida de pensamientos fútiles al punto de rechazar ideas positivas e impedir que prosperen las ideas sublimes atraídas por los campos emergentes, ocurrirá un intoxicamiento en la calidad mental del pensamiento pero no habrá atrofia ya que un campo mental no deja de funcionar por negativos que resulten los impulsos, a menos que el aparato cerebral padezca un deterioro físico o desorden químico. A mayores impulsos de los campos de pensamientos alternos mayor será el esfuerzo de la Conciencia por mantener su hegemonía.
Cada campo de pensamiento ejerce una demanda constante de vibraciones, como un drogadicto. Si el abasto se realiza con lentitud, ya por el contexto social, por una Conciencia degenerada, en términos educativos, ocurrirán desórdenes de personalidad que pueden variar desde el control permanente de la Conciencia inapropiada a inconsistencia de personalidad mental debido a malformaciones de Pensamientos alternos, aunque sean de menor crecimiento. La hegemonía prolongada de la Conciencia, como se ha mencionado, no imposibilita que otros Pensamientos alternos persistan en pugna por tomar el control o que en un momento dado la proximidad de una idea atractiva a un Pensamiento alterno coincida con el interés de la Conciencia, lo que constituirá una ventana, ya para posibles mejoras de una Conciencia inapropiada por medio de la adherencia de el Pensamiento alterno que se estimaría más idóneo, o un Pensamiento alterno, tal vez menor e inapropiado puede ser absorbido por una Conciencia robusta y determinar una infección de la personalidad mental.
A mayor número de personas dotadas de Conciencias robustas y sanas (v. g. una sociedad ateniense en vía de apertura democrática y en pleno florecimiento de las artes y de la filosofía), mayor será la excitación y recursos de percepción de vibraciones positivas que formará y robustecerá la Conciencia de un mayor número de aparatos humanos, ya en lo científico, lo moral, artístico etc.
Desarrollar una Conciencia ineficiente a nivel de sociedad, restringiendo a un número reducido la posibilidad de desarrollar una Conciencia sana: oligarquía, aristocracia, monarquía, tiranía, clase gobernante; limita el desarrollo evolutivo de la Conciencia de la humanidad; un robustecimiento general de Conciencias tendería a una aceleración del desarrollo evolutivo de las Conciencias de las sociedades en conjunto. Esa es la causa de que la aparición de un desarrollo o invención científica traiga consigo nuevas redefiniciones, mejoras y adelantos de manera consustancial. Si cada vez más ciudadanos robustecen su Conciencia en lo moral, intelectual, científico, artístico etc., posibilitaremos el desarrollo de mentes superdotadas con capacidad de obtener la conquista del espacio, la preservación del planeta, la longevidad del aparato humano, la regeneración de cuerpos celestes muertos. Un universo infinito aguarda a la espera de ser conquistado por la pléyade humana.
De la explicación del desarrollo evolutivo de la Conciencia se desprende la necesidad de explicar el desarrollo evolutivo del ser Humano, así con mayúscula. Se debe preguntar por principio, ¿qué es la humanidad?, ¿qué hace al humano, humano?: La Conciencia. La Conciencia no es un ser vivo independiente, pero el ser humano no es humano sin este producto primario del software evolutivo. Se debe volver atrás en la Historia, al primer organismo dotado de vida venido al planeta tierra en las astas de los cometas y meteoros8, el primer organismo unicelular cuya responsabilidad genética no excedía la de reduplicarse, pequeño en tamaño, pero pese a su pequeñez, la tarea de duplicarse a si mismo, en cualquier medida corporal no debe tomarse como algo menos que una sorprendente y maravillosa obra de ingeniería genética. Cualquier organismo capaz de auto clonarse a sí mismo, amerita cuando no de una inmensa y variada cantidad de energía, de un tipo de energía peculiar, energía orgánica. De aquel lado del Boson de Hiss9, donde las partículas sub atómicas alcanzan el tamaño material necesario para ser apreciadas por el sentido de la vista por la imposibilidad de captar las partículas de luz, los colores o niveles superiores de energía, un tipo de energía en estado flemático y transitorio de reposo, levedad de la adaptación, siempre a la espera de mutar, divide las cosas en orgánica e inorgánicas, esta energía, simplemente aun no detectada por su indispensabilidad de luz, resulta extraña por una inadecuada práctica de emparentar la energía con los sentidos, con aquello perceptible o medible; pero esta energía, a niveles de reposo tan extenso que resulta imposible simplificarla sin perseguirla a través del genoma o el ADN humanos, se alimenta, como otras de su especie, de energías covalentes subsidiarias, como la luz, las proteínas, los minerales, al tiempo que las produce, se alimentas de ellas; prefiere la oscuridad, hija del reposo aparente, pero su labor es superior, y requiere de procesos más lentos, más finos, más centrados en la pesquisa del objetivo final, la evolución. El ser humano es prohijado desde sus genes por este tipo de energía que concentra toda otra energía; la produce y organiza por medio del código binario ya expuesto.
El ser humano, carente de humanidad y Conciencia independientes, de un creador vicioso, deviene en Aparato Humano Dotado De Energía Orgánica. La materia, lo que vemos, todo empieza y termina con esta energía, Adaptación y Mutación perenne. Del modo en que las primeras bacterias mostraban la versátil auto clonación, fruto de la factibilidad del medioambiente, la Energía Orgánica produce miembros, aparatos, nuevas versiones de órganos, nuevas existencias, perfecciona y amplía aparatos orgánicos, dotados de esa misma energía, sujetos al código de Adaptación y Mutación hasta crear al miserable humano develado hoy, desprovisto de pretensiones especiales y del falso sentido de superioridad que se atribuye.
La Gran Fantasía Humana consiste en percibir la vida humana como algo especial, diferente al resto de los animales, fundamentada en una presumible conciencia divergente cuando la energía orgánica que fluye en el ser humano es la misma de la del resto de seres vivientes; aunque atravesara procesos distintos.
La realidad conocida es transitoria, nada permanece, Heráclito y otros lo baticinarón10, lo visible no pasa de ser un conjunto de percepciones, cada sentido utilizado responde a la necesidad primaria de Adaptación y Mutación. El mecanismo de defensa, la planificación, la capacidad de visualizar el futuro, las sensaciones producidas por la visualización de imágenes mentales, perviven en la esfera de estas dos leyes fundamentales que rigen la Energía Orgánica. Si se concentra la vista con fijación en un punto específico de la realidad circundante, se apreciará que esta no permanecerá estática, más bien, aparecerá ante la vista como una interminable sucesión de fotos traspuestas, esto se debe a que el cerebro es quien procesa la realidad que el mismo aprende, es decir, el codificador es el decodificador, en razón de que este proceso es parte fundamental del proceso de adaptación de la energía orgánica corporal, todo lo orgánico muta, lo que pierde su energía Orgánica es relegado a energía inorgánica, útil, por supuesto, solo si otro organismo usufructúa de ella.
El mismo universo es un gran Yin y Yang11 de energía Orgánica e Inorgánica, una lucha en dependencia al parecer, y en lo superficial de amor y odio, producto de las mismas leyes o códigos de Adaptación y Mutación. El Big Bang volverá, una y mil veces y no se dude que incluso varios Big Bang en simultáneo. De no ser por la necesidad de nutrirse de ciertos requerimientos de temperatura, cierta clase de elementos, ciertas energías subsidiarias, por llamarles de algún modo, la Energía Orgánica saturaría sin detenimiento el cosmos. Depender de cantidades específicas de temperatura, altas o bajas, de hidrógeno u oxígeno, de ambos; de luz o sombra, fuego o agua o diversas mezclas al azar impide que la existencia se sature de organismos sin cesar, hasta crear un caos imposible; porque cohabita cada vuelta de la esquina, infinita e indefinidamente en cada interior finito del infinito. Debe adaptarse, luego mutar, y adaptarse para mutar en sucesivo ¿y qué la detendrá?, como siempre, la respuesta a esa desencadenamiento interminable, como en el gen humano, viene del exterior. El medioambiente no resulta tan alejado de los organismos después de todo, y al final, toda la existencia acabará, sin lugar a engaños, constituyendo una gran red sideral.

1-        The Big History, By History Chanel. 2014.
2-        The Big History, By History Chanel. 2014.
3-         www.sciencemag.org
4-         www.sciencemag.org
5-         http://www.rtve.es/tve/b/redes/semanal/prg376/entrevista.htm
6-        http://www.rtve.es/tve/b/redes/semanal/prg376/entrevista.htm
7-        Popper, Estructura de las Revoluciones científicas
8-        The Big History, By History Chanel. 2014.


miércoles, 2 de abril de 2014

Paisaje con un merengue al fondo


[Poema: Texto completo]Franklin Mieses Burgos
Por dentro de tu noche
solitaria de un llanto de cuatrocientos años;
por dentro de tu noche caída entre estas islas
como un cielo terrible sembrado de huracanes;
entre la caña amarga y el negro que no siembra
porque no son tan largos los cabellos del agua;
inmediato a la sombra caoba de tu carne:
tamarindo crecido entre limones agrios;
casi junto a tu risa de corazón de coco;
frente a la vieja herida violeta de tus labios
por donde gota a gota como un oscuro río
desangran tus palabras,
lo mismo que dos tensos bejucos enroscados
bailemos un merengue:
un furioso merengue que nunca más se acabe. 
-¿Que somos indolentes? ¿Que no apreciamos nada?
¿Que únicamente amamos la botella de ron,
la hamaca en que holgazanes quemamos el andullola
del ocio en los cachimbos de barro mal cocidos
que nos dio la miseria para nuestro solaz?
Puede ser; no lo niego; pero ahora, entre tanto,
bailemos un merengue hasta la madrugada,
entre ajíes caribes de caricias robadas,
cabe cielos ardidos de fuego de aguardiente,
bajo una blanca luna, redonda, de cazabe.

Que ya me están urgiendo de caminos reales
los nísperos canelas de tus propios racimos,
y no sé de qué soles tropicales me vienen
todas estas violentas viscerales urgencias
de querer cimarronas morbideces de sombras.

-¿Que hay muchos que aseguran
que aquí, entre nosotros,
la vida tiene el mismo tamaño de un cuchillo?
¿Que nuestra gran tragedia como país empieza
desde cuando aprendimos a tocar el bongó?
¿Que el acordeón y el güiro han sido los peores
consejeros agrarios de nuestros campesinos?

Puede ser; no lo niego; pero ahora, entre tanto,
bailemos un merengue que nunca más se acabe,
bailemos un merengue hasta la madrugada:
que un hondo río de llanto tendrá que correr siempre
para que no se extinga la sonrisa del mundo.
-¿Que el machete no es sólo en nuestras duras manos
un hierro de labranza para cavar la tierra
pequeña de conuco, sino que muchas veces
se ha convertido en pluma para escribir la historia?

Puede ser, no lo niego; pero ahora, entre tanto,
bailemos un merengue que nunca más se acabe,
bailemos un merengue hasta la madrugada:
que ya no serán sólo tus manos olvidadas
dos sonámbulas rutas de futuras vendimias
sobre una tierra brava;
ahora te daremos otras maternidades
fecundas de distintas raíces verticales.

-¿Que fuimos y que somos los mismos marrulleros;
los mismos reticentes del pasado y de siempre?
¿Que dentro de la escala de los seres humanos
hay muchos que suponen que nosotros no vamos
más allá del alcance de un plato de sancocho?

Puede ser; no lo niego; pero ahora, entre tanto,
bailemos un merengue de espaldas a la sombra
de tus viejos dolores,
más allá de tu noche eterna que no acaba,
frente a frente a la herida violeta de tus labios
por donde gota a gota como un oscuro río
desangran tus palabras.

Bailemos un merengue que nunca más se acabe,
bailemos un merengue hasta la madrugada:
el furioso merengue que ha sido nuestra historia.